Hace una década, miles de personas haitianas llegaron a Tijuana después de recorrer distintos países del continente. Para algunas, la ciudad dejó de ser un punto de tránsito y se convirtió en el lugar donde comenzaron una nueva etapa de vida.
Esa historia es recuperada en “Haitijuanenses. Tijuana se escribe también en kreyòl”, exposición inaugurada en el Museo de Historia de Tijuana durante el Festival Intercultural Miradas Fronterizas, organizado por Espacio Migrante.
La muestra utiliza fotografías, textos en español y kreyòl y una línea histórica para conectar las causas de la movilidad haitiana con lo ocurrido después de la llegada a esta frontera.
De Haití a Tijuana
El recorrido comienza mucho antes de 2016. La exposición aborda la colonización española y francesa, la esclavitud, la independencia de Haití en 1804, la indemnización impuesta por Francia y la ocupación estadounidense entre 1915 y 1934.
También incorpora acontecimientos más recientes, como el terremoto de 2010 y el huracán Matthew de 2016, dentro de un contexto que permite entender algunos de los procesos que llevaron a miles de personas a buscar oportunidades fuera de Haití.
Tijuana apareció posteriormente en esas rutas. En 2016, la ciudad recibió uno de los movimientos de población haitiana más visibles de su historia reciente. Aunque muchas personas buscaban llegar a Estados Unidos, otras terminaron estableciéndose en esta frontera.
Algunos haitijuanenses ya nacieron aquí
La exposición no se queda en la llegada. También muestra cómo la presencia haitiana comenzó a formar parte de la vida cotidiana de Tijuana a través del trabajo, las escuelas, iglesias, comercios, comunidad y familias.
Entre las fotografías aparece la imagen de un bebé acompañada por una frase que muestra el paso del tiempo y el arraigo de la comunidad: “Algunos Haitijuanenses nacimos aquí”.
La muestra plantea la integración como un proceso compartido. Quienes llegaron tuvieron que aprender nuevas maneras de habitar la ciudad y, en muchos casos, otro idioma; mientras Tijuana comenzó a relacionarse con personas con historias, lenguas y costumbres diferentes.
Una década después, “Haitijuanenses” propone mirar aquella migración no solamente desde quienes llegaron, sino también desde quienes permanecieron y hoy forman parte de la ciudad.
Miradas Fronterizas, más allá de la exposición
La inauguración de “Haitijuanenses” formó parte de un programa más amplio del Festival Intercultural Miradas Fronterizas. Durante la jornada también se realizó un conversatorio en colaboración con El Colegio de la Frontera Norte.
El programa incluyó la presentación del documental “Entre fronteras, migrantes negros en México”, presentado por su directora, Ebony Bailey, y Joselin Mariscal, integrante de American Friends Service Committee.
Las actividades culturales continuaron con presentaciones de DJ y una muestra gastronómica integrada por emprendimientos de comunidades en movilidad, que permitió a las personas asistentes conocer platillos de Haití, Vietnam, Colombia y Ghana.
De esta manera, Miradas Fronterizas reunió investigación, cine, música, gastronomía y memoria para abordar la movilidad humana desde distintas experiencias y, en esta edición, recuperar una década de presencia haitian
