El gobierno de Estados Unidos alcanzó un acuerdo con República Democrática del Congo para deportar a migrantes de terceros países, es decir, personas que no son originarias de ninguno de los dos territorios.
La medida comenzará a aplicarse en el presente mes y forma parte de una política más estricta impulsada por autoridades migratorias estadounidenses para acelerar deportaciones.
Un acuerdo para enviar migrantes fuera del continente
El plan permite que Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) traslade a migrantes detenidos en territorio estadounidense hacia el Congo cuando no puedan ser devueltos a sus países de origen.
Esto incluye a personas de distintas nacionalidades, principalmente de África, Asia y el Caribe, cuyos gobiernos no aceptan su retorno o con quienes no hay acuerdos directos.
Autoridades en Kinshasa, capital congoleña, informaron que los migrantes serán recibidos en instalaciones específicas bajo control del gobierno.
El gobierno congoleño señaló que el acuerdo es temporal y que no implica recibir migrantes de forma indefinida.
También aclaró que todos los costos —traslado, alojamiento y operación— serán pagados por Estados Unidos.
Riesgos y dudas para los migrantes
Organizaciones de derechos humanos han advertido que este tipo de deportaciones puede poner en riesgo a las personas, sobre todo si son enviadas a países donde no tienen ningún vínculo.
Especialistas señalan que muchos migrantes podrían enfrentar barreras como el idioma, la falta de empleo o la ausencia de redes de apoyo en el Congo.
También preocupa que algunas personas deportadas estén en procesos legales activos o tengan algún tipo de protección migratoria en Estados Unidos.
Además, se ha cuestionado si estas deportaciones cumplen con normas internacionales que prohíben enviar personas a lugares donde puedan estar en riesgo.
Autoridades del Congo respondieron que revisarán cada caso antes de aceptar a los migrantes en su territorio.
Parte de una política más dura en 2026
El acuerdo se suma a otras acciones recientes del gobierno estadounidense para reducir el número de migrantes dentro del país.
En los últimos meses, ICE ha incrementado detenciones y deportaciones, incluyendo operativos en distintas ciudades y puntos de entrada.
Además, Estados Unidos ha buscado acuerdos con otros países para enviar migrantes fuera de su territorio, una práctica conocida como deportación a terceros países.
Estos acuerdos implican inversiones millonarias para cubrir transporte, seguridad y alojamiento en los países receptores.
Con esta medida, el gobierno estadounidense refuerza una estrategia migratoria más estricta, que ahora se extiende más allá de sus fronteras.

