Cartel de bienvenida al "Parque Natural La Cañada" de Grupo Frisa. Fotografía: Diana H. Gómez
Cartel de bienvenida al "Parque Natural La Cañada" de Grupo Frisa. Fotografía: Diana H. Gómez

Cronología del asedio: la codicia inmobiliaria y la muerte del Bosque de La Cañada

Investigación y texto: Carlos Jacal Téllez y Diana H. Gómez

Ciudad de México.- Al sur-poniente de la llamada capital del país, la parte baja del bosque de Los Dinamos conocida como La Cañada está en la mira de Grupo Frisa, una inmobiliaria que, a lo largo de los años, ha puesto en riesgo el río, el bosque y toda la vida que habita este territorio.

El bosque de Los Dinamos se encuentra en la alcaldía La Magdalena Contreras (específicamente, en el pueblo originario La Magdalena Atlitic) y es tierra comunal desde 1975. Así lo reconoce el Diario Oficial de la Federación del lunes 7 de abril de aquel año y así lo testifica, también, José Sacramento, originario y perteneciente a la Comunidad Agraria de La Magdalena Contreras. De acuerdo con José, la amenaza viene desde los años ochenta; en aquel entonces, el primer intento de Frisa fue construir un campo de golf y un parque de diversiones al estilo Six Flags. Quienes defendieron el bosque fueron corredores que se ejercitaban en la zona.

Gracias a esto toda la comunidad se unió (incluyendo a la Comunidad Agraria y al delegado), y frente a esta organización, la reacción de la empresa fue enrejar todo el lugar; la comunidad, en respuesta, visitó de manera más frecuente el bosque para realizar picnics, practicar algún deporte o simplemente convivir en familia, logrando que el proyecto quedase olvidado.

Obra de José Sacramento contra el asedio de Grupo Frisa al bosque. Fotografía: Colectivo Memorias Comunitarias (Instagram)

Durante algunos años hubo paz, pero el problema dejó ver un asunto que aún no se resuelve: si Frisa se ha atrevido a proponer este proyecto y las iniciativas posteriores, fue porque ―según presume en su sitio web― la empresa se ostenta como dueña de La Cañada desde 1968, un hecho que no ha sido comprobado frente a una comunidad que lleva años exigiendo pruebas al respecto.

Con esta problemática a cuestas, la tranquilidad ganada en la década de los 80 se rompió en el periodo del 2000 al 2003, cuando el comisariado en turno de la Comunidad Agraria de La Magdalena Contreras le permitió entrar a vender a comerciantes informales, lo que provocó acciones legales de parte de la empresa ya que los vendedores no tenían permiso de utilizar el lugar. Según cuenta Sacramento, el gobierno de la Ciudad de México decidió no meterse en el asunto; sin embargo, con el paso del tiempo, la administración de la urbe también se convirtió en uno de los actores que han asediado este bosque históricamente.

Al llegar a la jefatura de gobierno con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Marcelo Ebrard Casaubón intentó materializar un proyecto llamado Biometrópolis, una ciudad ecológica y autosustentable que prometía gentrificación verde. Las empresas responsables serían Frisa y Foster+Partners, y se construirían dos pequeñas urbes: una cerca de TV Azteca (en una zona pedregosa de Tlalpan cuya propiedad también estaba en conflicto) y otra en La Cañada. Mediante acciones legales de comuneras y comuneros de Tlalpan y Contreras, el proyecto fue detenido. Así, nuevamente hubo calma por un par de años más.

Imagen retomada de ArchDaily del Masterplan campus Biometrópolis elaborado por Foster + Partners para Frisa.

Pero luego (cuenta Sacramento), entre 2012 y 2018, con la llegada de Miguel Ángel Mancera Espinosa como nuevo gobernante de la Ciudad, las zonas de desarrollo económico y social (ZODES) dieron pie a un proyecto más: un corredor ecoturístico en los Dinamos con hoteles, restaurantes y spas de lujo, entre otras cosas.

Su extensión abarcaba desde la entrada de La Cañada hasta el Cuarto Dinamo, incluyendo una carretera que saldría a Parres con un mirador y un restaurante de lujo incluido; de ese punto se dirigiría a Xochimilco, lugar en el que se planeaba construir hoteles en las chinampas. Los ejidatarios de Parres y de Xochimilco no estaban enterados, y los únicos que accedieron fueron los comuneros de La Magdalena Contreras, por lo cual el proyecto no logró concretarse.

En la imagen extraída de Google Maps se pueden ver los puntos que abarcaría el proyecto de Mancera: el Cuarto Dinamo, Parres y los embarcaderos de Xochimilco.

Finalmente, Claudia Sheinbaum Pardo llegó a la jefatura de la Ciudad de México. De acuerdo con José Sacramento, Frisa le vendió la idea del Parque Natural La Cañada, y en conjunto con el estudio arquitectónico Taller 13, empezaron a tomar medidas en el bosque en 2020. Casualmente, en junio de ese año, la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA) ordenó tirar el casco de la Antigua Hacienda La Cañada, una edificación reconocida como Monumento Histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La destrucción del inmueble fue el primer paso para que el gobierno de la Ciudad de México y la administración local (en ese entonces, a cargo de la morenista Patricia Ortiz Couturier) iniciaran proyectos en el pueblo de La Magdalena Atlitic sin consultar a los habitantes ni a la Comunidad Agraria.

Entre estos proyectos se tenían contemplados un Banco del Bienestar y un Pilares, lo que provocó una respuesta contundente por parte de los afectados. Éstos se organizaron para detener una consulta amañada tomando el predio designado para la construcción del banco, y no lo soltaron hasta que ―en lugar de este inmueble― consiguieron instalar una ruta de transporte público que diera servicio desde el pueblo de La Magdalena Atlitic hasta metro Copilco.

Destrucción de la Antigua Hacienda La Cañada en junio de 2020. Fotografía: José Javier Fiscal (Facebook)

El Pilares sí se construyó a pesar de los esfuerzos. Según denuncian Sacramento y otras personas de la comunidad, el gobierno local ya había cooptado a cierta parte de la población local y, para seguir teniendo el apoyo de esta facción, la administración de Patricia Ortiz dio trabajo a quienes demostraron lealtad a los proyectos del gobierno.

Frisa, por su parte, continúa con el proyecto del “Parque Natural La Cañada”, el cual incluye miradores de basalto de varios metros de altura, locales comerciales de piedra y concreto y, también, un museo del agua para honrar la vida de un río que agoniza gracias a las amenazas de la empresa y el desinterés de los gobiernos, el comercio y una población profundamente despolitizada.

Esta infraestructura no ha sido construida todavía ante el rechazo de la comunidad, pero la amenaza es latente y se ha reactivado con la llegada de la Copa Mundial de Futbol 2026 a la Ciudad de México. De acuerdo con lo publicado por Taller 13 en su sitio web, la extensión del proyecto iría desde La Cañada hasta el Tercer Dinamo, y para concretarlo, la estrategia de Frisa tiene como apoyo principal al Comité de Comerciantes de La Cañada, un grupo conformado por líderes vendedores del sitio. El gobierno de la Ciudad de México y el gobierno local encabezado por Fernando Mercado Guaida (ambos del Movimiento Regeneración Nacional, Morena) también son aliados importantes.

“Esto va a ser una lucha de cada seis años ya que cada nuevo gobierno llega con intenciones”, dice José Sacramento ante una problemática que parece no concluir.

La Comunidad Agraria puede detener el avance de Frisa. Pero, desafortunadamente, las políticas públicas que desde hace décadas ponen en práctica el gobierno de la Ciudad de México y las administraciones locales, han tenido el efecto deseado para poder llevar a cabo proyectos como la Supervía: durante años, los políticos en Contreras han hecho lo posible por dividir y desarticular movimientos sociales mediante dádivas, compra de votos, actos de corrupción y tráfico de influencias, dejando un panorama favorable para dinámicas sociales provechosas para el poder, pero que van en detrimento de la población.

Un panorama oscuro se cierne sobre el bosque y el último río vivo de la ciudad. Por un lado están los intereses inmobiliarios que, a lo largo y ancho del país, han dejado daños irreparables; por el otro, hay una comunidad fragmentada que habita en la periferia y su día a día es la marginalidad. A pesar de todo hay personas que se organizan en beneficio del bosque no sólo por la importancia de los servicios ambientales, sino también porque el bosque es su hogar, su identidad y su territorio.

Publicaciones en grupos locales de Facebook de La Magdalena Contreras suelen denunciar constantemente daños en la zona de La Cañada.

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