La frontera entre Tijuana y San Diego volvió a convertirse en un punto de encuentro para madres migrantes y deportadas durante la celebración de la iniciativa Madres a Través de las Fronteras (Mothers Across Borders), una jornada enfocada en reconocer la lucha de quienes han sido separadas de sus familias por políticas migratorias.
La conmemoración se realizó en el espacio donde cada semana se desarrolla el servicio de The Border Church / La Iglesia Fronteriza, ministerio binacional que desde hace más de una década mantiene actividades religiosas y comunitarias en las inmediaciones del Parque de la Amistad.
Durante el tradicional servicio dominical, madres de familia fueron homenajeadas en ambos lados del muro fronterizo mediante oraciones, mensajes de solidaridad y un enlace simbólico entre las comunidades reunidas en México y Estados Unidos.
El acto fue encabezado por el pastor Guillermo Navarrete, quien destacó la importancia de acompañar a las mujeres migrantes que enfrentan procesos de deportación, separación familiar y desplazamiento forzado. El mensaje central giró en torno al amor maternal como una fuerza que persiste pese a las fronteras y las políticas restrictivas.
Además del servicio religioso, las asistentes convivieron y compartieron alimentos a fin de generar un espacio de acompañamiento emocional entre mujeres que han vivido experiencias similares de migración y deportación.
Quince años visibilizando a madres deportadas
Tania Mendoza, integrante de la organización Amigos del Parque de la Amistad, explicó que esta conmemoración se ha sostenido durante más de una década como una forma de acompañar a madres que enfrentan separación familiar y procesos migratorios complejos.
“Ya tenemos 15 años celebrando aquí el Día de las Madres, especialmente por nosotros las madres que somos deportadas”, declaró Mendoza durante una entrevista realizada en el marco de las actividades.
La integrante del colectivo explicó que actualmente trabajan en coordinación con organizaciones y comunidades de distintos puntos fronterizos mediante el proyecto Madres a Través de las Fronteras, una iniciativa enfocada en generar solidaridad con mujeres migrantes y madres separadas de sus hijos.
“Este proyecto es para estar en solidaridad con todas las madres, los centros de detención en Estados Unidos, madres de familias que están separados de sus hijos, en especial los que están pasando estas consecuencias tan graves migratorias en Estados Unidos”, señaló.
Mendoza añadió que uno de los símbolos de la campaña es una flor amarilla que ha comenzado a replicarse en distintas ciudades. “La idea es concientizar y visibilizar estos sucesos y decirles a todas las madres que están pasando esto en estos momentos, especialmente el día de hoy, que estamos con ellas porque sabemos lo que sienten”, expresó.

Cambios en las deportaciones y procesos más severos
Durante la entrevista, Tania Mendoza también habló sobre los cambios que han observado en los procesos de deportación y la manera en que actualmente las organizaciones civiles enfrentan mayores dificultades para identificar y apoyar a las personas recién deportadas.
“Los procesos son totalmente diferentes”, afirmó. Explicó que anteriormente los colectivos acudían directamente a las garitas para localizar a personas deportadas y ofrecer ayuda inmediata, algo que ahora resulta más complicado debido a nuevos esquemas de traslado implementados por autoridades.
“Ya no tenemos manera de saberlo porque los mandan directos a este lugar donde el gobierno ya puso este albergue”, comentó Mendoza, quien aseguró que esta situación limita el acompañamiento comunitario que antes podían brindar desde el momento de la llegada.
Además, consideró que las deportaciones se han vuelto más agresivas y menos humanas con el paso del tiempo asimismo señaló que la deportación no sólo implica regresar a México, sino enfrentar nuevas afectaciones familiares y legales ya que que muchas mujeres enfrentan incertidumbre sobre la custodia y convivencia familiar tras ser expulsadas de Estados Unidos.
«Las deportaciones antes eran más personales, ahora creo que son cada vez más crueles y con esto, no nomás somos madres deportadas, sino que perdemos el hecho de estar con nuestros hijos”, reiteró.
Una iglesia binacional convertida en símbolo de resistencia
The Border Church / La Iglesia Fronteriza surgió como un ministerio cristiano ubicado en territorio indígena Kumeyaay no cedido, entre Tijuana y San Diego. Desde 2011, personas de ambos lados de la frontera se reunían en el Parque de la Amistad para compartir ceremonias religiosas y actividades comunitarias.
Sin embargo, desde febrero de 2020 el acceso al lado estadounidense del parque fue restringido, lo que obligó al ministerio a transformarse en una congregación migrante que continúa realizando actividades desde el lado mexicano de la frontera.
A pesar de las limitaciones físicas y políticas impuestas en la zona, las reuniones dominicales continúan funcionando como un espacio de encuentro para personas desplazadas, migrantes y familias separadas por procesos migratorios.
La comunidad religiosa ha mantenido además la tradición de compartir alimentos y acompañamiento emocional con personas en situación de movilidad, especialmente con quienes enfrentan deportación o procesos de separación familiar.
Para quienes participan en estas actividades, la permanencia de la Iglesia Fronteriza representa también una forma de resistencia ante las divisiones impuestas por el muro y las políticas migratorias entre México y Estados Unidos.

