Vuelo 164 la tragedia de los deportados que Venezuela y Estados Unidos no terminan de explicar

Vuelo 164 la tragedia de los deportados que Venezuela y Estados Unidos no terminan de explicar

A más de dos meses del colapso del Hotel Santuario La Llanada, familiares de pasajeros del vuelo 164 siguen buscando respuestas sobre quienes murieron, sobrevivieron o permanecen desaparecidos tras los terremotos.

El avión llegó a Maiquetía el 24 de junio con 146 venezolanos deportados desde Estados Unidos. Horas después, dos fuertes sismos sacudieron La Guaira y el edificio donde fueron trasladados colapsó.

Un vuelo de Miami que terminó en La Guaira

La información oficial venezolana señala que el vuelo 164 procedía de Miami y transportaba a 120 hombres, 19 mujeres, cinco niños y dos niñas, como parte de la Misión Vuelta a la Patria.

La cifra de 146 pasajeros también aparece en registros independientes de seguimiento de vuelos y en investigaciones periodísticas. Algunos reportes han utilizado 147, una diferencia que no ha podido verificarse mediante un manifiesto público completo.

Tras el aterrizaje, los pasajeros fueron trasladados al Hotel Santuario La Llanada, en La Guaira, donde las autoridades realizaban procedimientos de recepción, identificación y revisión antes de enviarlos hacia sus lugares de origen.

Sin embargo, el grupo no llegó a reunirse con sus familiares. Durante la tarde ocurrieron dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que afectaron distintas zonas del centro-norte venezolano.

El edificio colapsó con los deportados dentro

El Hotel Santuario La Llanada quedó destruido durante los sismos. De acuerdo con testimonios recopilados posteriormente, algunos pasajeros consiguieron escapar mientras otros quedaron atrapados entre los escombros.

La emergencia convirtió la búsqueda de los deportados en una carrera contra el tiempo, pero sus familiares enfrentaron además dificultades para conocer quiénes habían logrado salir del inmueble.

El Washington Post reconstruyó posteriormente la historia de 16 pasajeros mediante entrevistas con sus familiares, tres sobrevivientes, funcionarios venezolanos y especialistas en derechos humanos.

El reportaje documentó que algunos familiares tuvieron que desplazarse por hospitales y morgues para localizar a sus seres queridos, mientras recibían información contradictoria sobre su situación.

Entre los casos documentados está el de familiares que identificaron cuerpos después de recorrer distintos puntos de La Guaira y Caracas, mientras otros continúan sin conocer el paradero de sus allegados.

La custodia del Sebin abrió nuevas preguntas

Una de las principales interrogantes surgió por las condiciones en las que permanecían los deportados después de su llegada. El Washington Post reportó que fueron trasladados bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, conocido como Sebin.

El reportaje señaló que los familiares desconocían inicialmente dónde habían sido llevados y que los pasajeros permanecieron en el inmueble mientras se realizaban procedimientos de revisión antes de su eventual liberación.

Familiares cuestionaron posteriormente por qué personas recién deportadas fueron mantenidas bajo custodia y cuáles fueron los criterios utilizados para trasladarlas al inmueble que terminó colapsando.

Estas preguntas adquirieron mayor peso después de que sobrevivientes describieran las condiciones de encierro y aseguraran que algunos pasajeros tuvieron que escapar del edificio durante el desastre.

Familias exigen información y responsabilidades

El 24 de agosto, al cumplirse dos meses de los terremotos, familiares de los pasajeros acudieron a las oficinas de la Misión Vuelta a la Patria en Caracas para entregar un escrito y exigir información.

Entre sus demandas se encuentran conocer el destino de todos los pasajeros, esclarecer los procedimientos aplicados después de su llegada y explicar por qué fueron trasladados al hotel bajo vigilancia estatal.

El caso también ha generado reclamos sobre la actuación de las autoridades venezolanas. Familiares anunciaron que analizan acciones para exigir responsabilidades por las condiciones en que permanecieron sus seres queridos.

Del lado estadounidense, el Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que el vuelo llegó de manera segura y que ICE deja de tener responsabilidad cuando una persona ya no permanece bajo su custodia.

Una lista que todavía no aparece

A más de dos meses de la tragedia, ni Estados Unidos ni Venezuela han publicado un manifiesto completo que permita establecer públicamente la identidad y situación de cada pasajero del vuelo 164.

La ausencia de ese documento dificulta establecer con precisión cuántas personas sobrevivieron, cuántas fallecieron y quiénes continúan sin ser localizados, mientras las familias mantienen sus propias búsquedas.

También permanece sin una explicación pública suficiente la decisión de trasladar a los deportados desde el aeropuerto hasta un inmueble bajo custodia estatal en una zona que posteriormente quedó devastada.

El vuelo 164 quedó así en el centro de una historia que comenzó con una deportación y terminó marcada por un desastre natural, pérdidas humanas y preguntas que siguen sin respuesta.

Para las familias, conocer qué ocurrió con cada pasajero no representa solamente una cifra pendiente: significa identificar a quienes murieron, encontrar a quienes continúan desaparecidos y determinar responsabilidades.

Mientras las autoridades mantienen información limitada sobre el caso, los familiares continúan organizándose para exigir respuestas sobre el destino de sus seres queridos y las condiciones de su retorno.

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