“Estamos aquí” el mensaje que resonó en la edición 18 del Fandango Fronterizo
Cientos de personas se acercaron hasta el muro fronterizo para tocar "El Son del Jabalú" en modo de recordatorio a las autoridades estadounidenses. Foto: Janette De Los Reyes

“Estamos aquí” el mensaje que resonó en la edición 18 del Fandango Fronterizo

El son jarocho volvió a escucharse junto al muro fronterizo de Playas de Tijuana. Este 12 de septiembre, cientos de personas participaron en la edición número 18 del Fandango Fronterizo, un encuentro que desde hace casi dos décadas reúne a comunidades de ambos lados de la frontera a través de la música, el baile y la tradición veracruzana.

La jornada combinó un programa artístico con talleres, actividades comunitarias y un acto simbólico realizado frente al obelisco que marca el inicio de la República Mexicana, dentro del espacio del Parque Internacional de la Amistad.

Para el colectivo organizador, el Fandango Fronterizo continúa siendo una forma de construir comunidad y de recordar que las fronteras también pueden enfrentarse desde la cultura, el verso y la música.

El Fandango Fronterizo reunió música y comunidad en Playas de Tijuana

Desde el mediodía, familias, músicos, bailarines y visitantes llegaron al Faro de Playas de Tijuana para participar en las actividades de la edición 18.

El escenario recibió al colectivo anfitrión del Fandango Fronterizo, además de invitados provenientes de ambos lados de la frontera y del estado de Veracruz.

Uno de los regresos más celebrados fue el de Somos La Voz, agrupación juvenil de San Diego que volvió por segundo año consecutivo para compartir el trabajo que adolescentes realizan alrededor del son jarocho y la cultura veracruzana.

La presentación principal estuvo a cargo de Son Ellas, agrupación originaria de Veracruz integrada por mujeres que, a través de composiciones propias y nuevas versiones de coplas tradicionales, aborda temas como la igualdad de género, la violencia y otras problemáticas sociales desde el son jarocho.

Su participación también incluyó talleres y espacios de convivencia con la comunidad durante los días previos al encuentro.

Somos La Voz presentándose en el Fandango Fronterizo 2026. Foto: Janette De Los Reyes.

El Son del Balajú recordó la historia binacional del Fandango Fronterizo

Uno de los momentos más significativos ocurrió fuera del escenario principal.

Músicos, asistentes e integrantes de Son Ellas caminaron unos metros hasta el obelisco ubicado frente al muro fronterizo, dentro del Parque Internacional de la Amistad, para interpretar colectivamente el Son del Balajú.

La acción tuvo un carácter simbólico y buscó recordar las primeras ediciones del Fandango Fronterizo, cuando músicos de México y Estados Unidos tocaban simultáneamente desde ambos lados de la frontera.

Durante el posicionamiento del evento, el colectivo explicó el significado de ese momento.

“Hoy en comunidad hacemos una invitación a que sigamos de pie frente al muro con la intención de recordar que aquí seguimos, que todas, todos, todos somos migrantes.”

El mensaje también hizo referencia a las distintas fronteras que enfrenta la comunidad: físicas, legales, administrativas y simbólicas.

“El Fandango Fronterizo, a través de su música, de su canto y de su verso, da fe de que esos muros se pueden y se tienen que seguir disolviendo, se tienen que seguir rompiendo.”

El Balajú era la despedida de quienes regresaban a Estados Unidos

Jorge Castillo explicó que la elección del Son del Balajú tiene un profundo significado dentro de la historia del encuentro.

Recordó que durante varios años el fandango se realizaba de manera binacional: músicos del lado estadounidense participaban desde la franja fronteriza y eran recibidos por la comunidad reunida en Tijuana.

Cada edición terminaba cuando la Patrulla Fronteriza cerraba el acceso del lado estadounidense y quienes habían participado debían regresar caminando por la playa hasta San Ysidro.

“Era una caminata de una hora por la arena, pero todos veníamos felices porque veníamos al Fandango Fronterizo con nuestra jarana y todo el entusiasmo”, recordó.

Mientras los músicos se alejaban, quienes permanecían en Tijuana continuaban tocando el Son del Balajú hasta perderlos de vista.

“Era un son que duraba un montón hasta que veíamos que se iban. Entonces quisimos recordar ese momento tocando el Son del Balajú frente al muro.”

La interpretación de este año recuperó esa memoria colectiva, aunque esta vez no hubiera músicos esperando del otro lado.

Fandango Fronterizo. Foto: Janette De Los Reyes

Talleres y actividades dieron inicio al encuentro desde días antes

La edición 18 del Fandango Fronterizo comenzó antes del sábado 12 de septiembre.

Durante el 10 y 11 de septiembre, el Centro Cultural Tijuana (CECUT) fue sede de un programa de talleres abiertos al público para fortalecer la transmisión del son jarocho y otras expresiones comunitarias.

Las actividades incluyeron talleres de jarana, leona, zapateado, décima espinela, bordado, grabado, mantenimiento de instrumentos e iniciación musical para niñas y niños.

Además, Son Ellas participó en la charla La mujer en el son jarocho, donde compartió reflexiones sobre el papel de las mujeres dentro de esta tradición musical y los cambios que han impulsado desde sus propias propuestas artísticas.

Para el colectivo organizador, estos espacios son parte esencial del encuentro porque permiten que el Fandango Fronterizo sea también un espacio de aprendizaje, convivencia y construcción comunitaria.

Dieciocho ediciones manteniendo vivo un encuentro en la frontera

El Fandango Fronterizo nació en 2008 como un encuentro de comunidades jaraneras de Tijuana y San Diego que compartían un mismo fandango desde ambos lados de la frontera.

Con los cambios en la infraestructura fronteriza y las restricciones de acceso al Parque Internacional de la Amistad, esa dinámica se transformó, pero el encuentro continuó realizándose desde Playas de Tijuana.

A lo largo de sus 18 ediciones, el fandango se ha convertido en un espacio donde confluyen música, migración, memoria, comunidad y defensa del territorio fronterizo.

Este año, además del programa artístico, el acto frente al obelisco recordó esa historia compartida entre ambas comunidades y reafirmó que el encuentro sigue existiendo pese a las barreras físicas.

La edición 18 concluyó con un fandango comunitario junto al muro fronterizo, donde jaranas, zapateado y versos volvieron a ocupar un espacio que durante casi dos décadas ha sido símbolo de encuentro entre Tijuana y San Diego.

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