Norma Cecilia y Ana Cristina son cuñadas y compañeras de búsqueda. Sus esposos, los hermanos Ismael y César Ramírez León, fueron desaparecidos el 24 de abril de 2026 en el estado de Chiapas junto con otras tres personas. Según señalan las mujeres, aunque las autoridades cuentan con los suficientes elementos para investigar su desaparición, hasta ahora no se tiene información sobre su paradero ni se han cumplido las promesas de búsqueda por parte de las autoridades locales.
Ambas mujeres denunciaron esta situación en el marco de las manifestaciones de colectivos de búsqueda al interior de la Ciudad de México (CDMX) por la Copa Mundial de Futbol 2026. Según relató Norma a Paso Libre, el día de su desaparición, su esposo Ismael y su cuñado César fueron a realizar trabajos en el campo en Amatenango del Valle.
De acuerdo con el testimonio de Ana Cristina (esposa de César), ambos hombres se trasladaban en una motocicleta Italika roja modelo 250Z. Al término de su jornada iban a pasar a un rancho en San Caralampio Chavín a vacunar a su ganado “con esa seguridad de que iban a regresar”, pero después de las 6 de la tarde, no supieron nada de ellos.
Los familiares de Ismael y César (de 24 y 27 años, respectivamente) iniciaron la búsqueda en primera instancia. Posteriormente levantaron una denuncia en la Fiscalía de Justicia Indígena en San Cristóbal de las Casas, pero sólo tres días después de la desaparición, cuando el padre de ambos acudió a pedir información, parecía que la Fiscalía ya había olvidado el asunto según lo relatado por Norma.
Esto llevó a sus familias a realizar un plantón en Tuxtla Gutiérrez el 13 de mayo. Asimismo, el pasado 11 de junio se manifestaron en la CDMX durante la inauguración del Mundial de Futbol. Su intención es llamar la atención de los gobiernos ante este caso de desaparición forzada en Amatenango, además de exigir un trabajo coordinado entre diferentes instancias para la búsqueda de sus familiares.






Algunas imágenes de la manifestación de colectivos de búsqueda en el marco de la inauguración de la Copa Mundial de Futbol 2026 en la Ciudad de México. Fotografías: Diana H. Gómez
Enfrentamiento armado, posible causa de la desaparición de César e Ismael
Norma contó a Paso Libre que el día de la desaparición de su esposo y su cuñado hubo enfrentamientos armados en Nicolas Ruiz y Venustiano Carranza, municipios colindantes con Amatenango. De acuerdo con reportes de El Heraldo de Chiapas y La Silla Rota, ambos enfrentamientos ocurrieron cerca de las 17:30 horas del 24 de abril.
En el caso de Nicolás Ruiz, según El Heraldo, el enfrentamiento se debió a la entrada de un grupo armado al municipio, hecho que desató la respuesta de los pobladores. Por su parte, el conflicto en Venustiano Carranza se debió a bloqueos por parte de la Organización Campesina Emiliano Zapata Casa del Pueblo (OCEZ-CP); de acuerdo con La Silla Rota, esta organización se mostró inconforme ante un “brecheo” por parte de otros integrantes de la comunidad, lo que desembocó en otro enfrentamiento.
Ambos medios reportan a dos personas muertas, ocho lesionadas y cinco personas desaparecidas tras estos hechos. Dos de estas personas son César e Ismael.
“Tenemos la idea de que fueron levantados por esas personas”, aseguró Ana Cristina en entrevista. Hasta este momento (agregó) no se tiene noticias ni de ellos ni de otros tres hombres desaparecidos en el mismo contexto aquel 24 de abril. Según información recopilada por La Silla Rota, los otros tres hombres desaparecidos son Santos Bautista Bautista, Ignacio Cruz Bautista y Felipe Gómez Gómez, de 35, 30 y 21 años de edad respectivamente.
De acuerdo con Ana Cristina, desde ese día se ha ofrecido toda la información posible a las autoridades encargadas de la búsqueda de sus familiares: desde rumores de integrantes de la comunidad hasta lugares donde ―sospechan― podrían encontrar a César e Ismael. Pese a ello, denuncian que las autoridades en Chiapas continúa frenando las investigaciones.
Gobierno de Chiapas incumple promesas de búsqueda
Las familias de César e Ismael están siendo acompañadas por el colectivo Madres en Resistencia, el cual las apoyó durante un plantón organizado frente al Palacio de Gobierno el pasado 13 de mayo en Tuxtla Gutiérrez. Entre otras cuestiones, en este plantón denunciaron que el teléfono de César todavía recibió una llamada a las 20:30 horas el día de su desaparición y que, aunque entregaron esta información a la Fiscalía pidiendo que se investigara la ubicación del teléfono, ésta ignoró la solicitud.
“Sólo así nos hicieron caso”, con el plantón, declaró Norma. De acuerdo con su testimonio, tras esta manifestación, autoridades afirmaron que retomarían la investigación y que harían jornadas de búsqueda. Y aunque estas jornadas sí se han realizado por lo menos en tres ocasiones, la esposa de Ismael asevera que las autoridades correspondientes se han negado a entrar a sitios donde se sospecha que pueden estar sus familiares por considerarlas “zonas riesgosas”.
“Lo que pedimos nosotros es que si no pueden entrar ellos así a tierra, que por lo menos hagan la búsqueda aérea”, ha respondido Norma ante este escenario. Y en teoría, el gobierno de Chiapas escuchó su solicitud, pues la Fiscalía prometió realizar la búsqueda por aire.
Dicha búsqueda estaba programada para el 10 de junio, un día antes del Mundial. Sin embargo, según indicaron las familias de ambos jóvenes, lo único que hicieron los funcionarios fue una pega de fichas de búsqueda. “Eso también lo podemos hacer nosotros: llevar nuestras fichas y pegarlas”, dice Ana Crisitina, pero ―advierte― el trabajo de las autoridades tiene que ser mucho más serio.
Es por eso que las familias de Ismael y César ya enviaron una carta al gobernador de Chiapas (el morenista Eduardo Ramírez Aguilar) pidiendo atención a sus demandas e, incluso, brindan información sobre el posible paradero de sus seres queridos. Sin embargo, hasta el momento no ha habido avances en su caso, lo que trajo a Norma y Ana Cristina a manifestarse a la CDMX el pasado 11 de junio.

“Como somos indígenas nos quieren dejar en el olvido”
“Ya tocamos puertas en San Cristóbal, ya tocamos puertas en Tuxtla Gutiérrez”, lamenta Norma. Su cuñada, Ana Cristina, se pregunta si la indiferencia de los gobiernos se debe a una cuestión de discriminación.
“Como somos indígenas nos quieren dejar en el olvido, pero eso no va a ser así”, aseveró la joven, “seguiremos tocando puertas y seguiremos alzando la voz para que nuestros desaparecidos vean que los estamos buscando”.
Su exigencia es puntual: tanto Ana como Norma piden un trabajo coordinado entre la Fiscalía General del Estado de Chiapas (encabezada por Jorge Luis Llaven Abarca), el gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar y el gobierno federal (liderado por Claudia Sheinbaum Pardo) para la búsqueda y localización de sus parejas.
“En sus manos está que los localicen”, declaró Ana Cristina. “No los queremos dar por muertos porque no están muertos: nosotros sentimos una corazonada, un presentimiento de que sí están vivos”. Esa corazonada las trajo a la CDMX a visibilizar su caso, el cual, además, ha prendido las alarmas para toda una comunidad. Y es que, de acuerdo con Ana, hasta antes de los hechos, nadie en Amatenango sentía temor de ser desaparecido; pero después de lo sucedido con César e Ismael, hay un miedo generalizado entre la población.
Norma y Ana Cristina no sucumben ante este temor y siguen buscando a sus parejas en un estado que concentra 2 mil 055 casos de personas desaparecidas y no localizadas según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Cuatro de ellas ―dice este registro― son de Amatenango del Valle. ¿Qué están haciendo los gobiernos para su localización?






