El gobierno de Estados Unidos proyecta abrir en las próximas semanas un nuevo centro de procesamiento para familias migrantes y menores no acompañados en Luisiana, como parte de su estrategia para agilizar las deportaciones.
La medida ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre el riesgo de ampliar la infraestructura de detención migratoria y reducir las garantías para niñas, niños y familias en proceso de expulsión.
Un centro junto al principal aeropuerto de deportaciones
La nueva instalación estará ubicada en Alexandria, Luisiana, junto al aeropuerto que concentra la mayor cantidad de vuelos de deportación del país.
De acuerdo con información obtenida por The Associated Press, el complejo tendrá capacidad para 528 personas y funcionará como un centro temporal donde familias migrantes y menores permanecerán antes de ser trasladados a vuelos con destino a sus países de origen.
La ubicación no es casual. Al encontrarse a unos metros del aeropuerto internacional de Alexandria, las autoridades buscan reducir tiempos de traslado y facilitar la logística de las deportaciones.
Según funcionarios locales, el centro podría comenzar operaciones entre agosto y septiembre de este año.
¿Cómo funcionará el nuevo centro?
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha descrito el proyecto como un «centro de tránsito» o «staging area», donde las personas permanecerían aproximadamente 72 horas antes de abordar vuelos de deportación.
Los documentos revisados por Associated Press indican que las familias continuarán bajo custodia de ICE durante ese periodo y sólo podrán ser liberadas con autorización de la propia agencia.
Las autoridades también instruyeron que las personas alojadas no sean llamadas «presos», «reclusos» o «detenidos», y que el espacio evite elementos como barrotes o jaulas visibles. Además, se prevé que las familias puedan vestir su propia ropa mientras permanezcan en el lugar.
La operación quedará en manos de una empresa privada
El proyecto será administrado por LaSalle Family Foundation, brazo sin fines de lucro de LaSalle Corrections, una empresa privada que opera centros de detención migratoria y prisiones en el sur de Estados Unidos.
La participación de la compañía ha despertado críticas debido a antecedentes documentados en otras instalaciones administradas por LaSalle.
En meses recientes se reportaron muertes de personas bajo custodia y observaciones por incumplimientos en materia de atención médica, seguridad y condiciones de internamiento en uno de sus centros de detención en Luisiana.
Organizaciones advierten riesgos para niñas y niños
Diversas organizaciones especializadas en derechos de la infancia consideran que el nuevo centro representa una expansión del sistema de deportaciones.
Uno de los principales cuestionamientos es que menores no acompañados podrían permanecer bajo custodia migratoria durante periodos superiores a los inicialmente previstos, además de enfrentar procesos acelerados sin acceso oportuno a representación legal.
También preocupa que la instalación opere al margen de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), dependencia que normalmente supervisa el cuidado de niñas, niños y adolescentes migrantes sin compañía familiar.
Especialistas sostienen que la rapidez en los procedimientos no debe comprometer el derecho de las personas a recibir información, asistencia jurídica y una evaluación individual de su situación.
¿Qué impacto puede tener en la frontera con México?
Aunque el centro estará ubicado a más de mil kilómetros de la frontera, sus efectos podrían sentirse también en ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa y Matamoros.
Al agilizar los procesos de deportación, organizaciones civiles consideran que podría aumentar la rotación de personas retornadas hacia México y crecer la demanda de apoyo humanitario, alojamiento temporal y asesoría legal en la frontera norte.
Para albergues y organizaciones que acompañan a personas migrantes, el reto será responder a un contexto en el que las políticas migratorias estadounidenses continúan endureciéndose y las alternativas para solicitar protección internacional son cada vez más limitadas.
Una pieza más de la estrategia migratoria
La apertura del centro de Alexandria forma parte de una política orientada a incrementar la capacidad operativa del sistema migratorio estadounidense.
Mientras el gobierno sostiene que la instalación permitirá hacer más eficiente el proceso de deportación, organizaciones defensoras de derechos humanos insisten en que la prioridad debe ser garantizar el respeto al debido proceso y proteger los derechos de niñas, niños y familias durante cualquier procedimiento migratorio.
Con el inicio de operaciones previsto para las próximas semanas, el nuevo centro se perfila como uno de los proyectos migratorios más relevantes de Estados Unidos en 2026 y un tema que seguirá bajo observación por parte de organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil.

